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#LasPeriodistasParamos #NosotrasParamos

El 8M paramos. Y lo hacemos porque creemos que todavía hay mucho que cambiar. Las mujeres somos el 50,94 por ciento de la población española, según el Instituto Nacional de Estadística. Sin embargo, las diferencias con el género masculino aún son muy palpables. Quedan muchos derechos por conquistar. Y los datos lo demuestran.

En nuestro sector, el periodismo, también se hace muy notable. Así lo refleja el último informe de la Asociación de la Prensa de Madrid, que pone el acento en tres aspectos fundamentales: el paro, los puestos directivos y los salarios. Representamos el 64 por ciento de los desempleados, un porcentaje que se ha mantenido por encima del 60 por ciento desde 2008. A la hora de dirigir tampoco lo tenemos mejor. El índice de varones nos duplica. Un simple repaso a la lista de diarios impresos que se agrupan en la Asociación de Medios Informativos avalan este hecho. De 80 periódicos solo ocho tienen a una periodista al frente, y únicamente en tres somos responsables de su gerencia. En las televisiones y radios la situación no mejora. De unos 84 directivos de primer nivel tan solo 13 son mujeres.

Con estos datos sobre la mesa se podría decir que la mayoría de los que nos dedicamos a la comunicación son hombres o que hay más en las redacciones. Pero no. Su presencia está más o menos equilibrada, con un 52 por ciento frente al 48 de las mujeres. Sin embargo, cuando hablamos de titulaciones somos más, concretamente el 64 por ciento del total de la profesión. No deja de ser curioso que nuestra promoción, según el citado informe, se estanca a partir del puesto de jefe de sección, ya que en el tramo anterior, el de redactor, estamos en mayoría: 26 por ciento frente a 22 por ciento, en televisiones y radios, y el 24,4 por ciento frente a 17,1 en los medios impresos.

También se refleja en los contratos. El porcentaje de hombres con indefinidos es superior al nuestro (83,3%/70,1%), pero nosotras tenemos más contratos por obra (12,4%/4,8%). Por regla general también cobramos menos, ya que solemos estar en los tramos salariales más bajos. Estas diferencias aumenta en los autónomos. Para las remuneraciones menores de 600 euros nosotras somos mayoría, en concreto en un 23,5 por ciento de los casos, mientras que en ellos el 10,6. Curiosamente, en el tramo de entre 2.000 y 3.000 euros esta cifra se invierte, un 17 por ciento nosotras y un 8,8 ellos.

Y no solo pasa en nuestro sector. En enero tres de cada cuatro parados eran mujeres. De los dos millones de desempleadas solo un millón cobran las prestaciones y tienen coberturas menores, al tener contratos más mucho más precarios. Otro dato que refleja nuestra situación viene desde el Instituto de la Mujer. Casi el 93 por ciento de las excedencias para el cuidado de hijos y familiares las cogen las féminas. Además, un 26,6 por ciento de 25 a 54 años con un hijo trabajaba a tiempo parcial, frente al 5,7 por ciento de hombres, según el INE. Esto supone una gran brecha salarial para el cobro de las pensiones en un futuro.

Asimismo, su presencia en los órganos de dirección representa el 19 por ciento, muy lejos del 30 por ciento recomendado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para 2020, y solo un 4,7 por ciento tienen funciones clave para sus compañías.

Sin embargo, un estudio de McKinsey en 2015 demostró que si nosotras participáramos en la economía de forma idéntica a los hombres, aumentaría en 28 billones de dólares (el 26 por ciento del PIB anual global) respecto a un escenario igual al actual. Este impacto equivale al tamaño de las economías de Estados Unidos y China juntas.

Todas, en alguna ocasión, sufrimos precariedad, inseguridad laboral, brecha salarial, techo de cristal, acoso sexual o ninguneos. Por eso paramos. Por ellas, por nosotras y por todas.

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